Fango
y Lodo

Señor, no me das la mano; no ves si me estoy hundiendo en el cieno del
pecado, llegué tarde me entretuve por ese camino andado, camino, mejores
caminos; hay Señor anduve tantos, anduve por aquel que parecía lucir lienzo de
nubes color blanco, y eran nubes de polvo, polvo sucio; y los ojos de la carne
me engañaron. Caminé con pie firme por el otro, altiva la cabeza y encumbrada,
pero cedió a mis pies todo el camino, era Señor mi orgullo tan pesado. Y el
otro, iluminado por las velas, los cirios. las liturgias y los cantos, cuando
pasé por él no hubo más voces. las velas y los cirios se apagaron: como engañan
los hombres Señor mío, cuántos falsos caminos me indicaron. caminé leguas y
conté los años, miro a mis pies y esto desalentado, no moví un paso en este
lodo inmundo.
Señor. estoy hundido en el pecado. y que será de mi cuando ya sienta
que el fango va subiendo despiadado, me cubra el pecho y entre en mi garganta y
se apague mi voz el fin llegado, hay qué será de mí.
Señor, me escuchas, perdido estoy sino me das la mano, quizás tampoco tú
sacarme puedes, quizás soy yo que tarde te he buscado; pero mira Señor, ¿no
ves mis ojos?, están húmedos; vez, se me han mojado, y ves como golpean aquí
dentro. mi corazón también está llorando, soy yo Señor, yo soy el que me
arrepiento del lodo en que yo mismo me he ensuciado, de andar por los caminos
queme han dicho. de volverte la espalda Dios amado.
Te dije. ¡amado!, ves Señor te quiero; te dije ¡amado!, ves Señor te
amo: y lo dije con voz que era un
sollozo te dije dc rodillas y temblando: quiero estar junto a ti, no quiero
lodo, quiero tu firme amor; no quiero fango. No tengo nada ni me quedan fuerzas,
más viviré, si tú me das la mano.
Señor, no me respondes. más presiento que ocurrirá talvez un milagro;
las lágrimas dejaron ya mis ojos, mi corazón cesó con su quebranto: Señor,
no me respondes, y parece como si mi viento suave y perfumado acariciara con
amor mi rostro.
Señor, mira Señor, ya no hay más barro, ya puedo caminar con paso firme. ya no se mueve el suelo con mis pasos, ya no hay lodo que ensucie más mi vida. Tú me sacaste de ese fango Señor. me diste la mano, no ves, jamás he dc hundirme en el cieno del pecado, porque limpiaste con sangre ese camino de barro.
Autor desconocido