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Señor,
hace años oí decir que tú
venias pronto. que tú
Segunda Venida era
inminente, que venías a
llevar contigo a tus
hijos; han pasado muchos años
y, tú aun no has venido.
He oído también decir
que es Falsa aquella prédica;
unos dicen que tú nunca
vendrás; otros que tú ya
viniste y que
ya estás reinando.
Señor,
¿es cierto que vendrás?
Aquel libro negro, o guíen
los hombres llaman Biblia.
habla de tu venida, pero
muchas voces me dicen que
tú nunca vendrás, o que
aún tardarás mucho.
“vamos disfruta de la
vida. no desperdicies los
placeres que el mundo te
ofrece, ese tu Cristo aún
tarda mucho en venir no
seas tonto, aprovecha lo
dulce de la vida”.
Cuando
voy a tu iglesia para
escucharte hablar, una voz
me dice: ¿Que haces tú
aquí? Hace demasiado frío
como para estar sentado
mira quien es ese que está
hablando, qué te puede
enseñar; mira a tu
derrededor estás tú y
algunos otros tontos cómo
tú; ¿sabes dónde están
los otros?, están en la
comodidad de su casa;
vuelve a contemplar tu
iglesia, mira cuanta
envidia. cuanto odio,
cuanto rencor, soberbia.
vanagloria. hipocresía,
murmuraciones por aquí.
murmuraciones por allá.
mira aquel orgulloso, mira
a ese falso. ¿qué haces
aquí? Tu Cristo tarda
mucho en venir, anda al
mundo y
diviértete.
Señor.
¿por qué tardas tanto?,
¿no sientes lástima por
este mundo?, mira cuanto
pobreza. pobreza de pan y
pobreza del espíritu; cuántas
lágrimas se derraman, cuánta
injusticia, hasta aquellos
que se hacen llamar tus
hijos son injustos; Señor,
¿Por qué tardas tanto?
¿No sufre tu corazón
cuando vez a tantos niños
en la miseria? Son pobres,
si; pero también son tus
hijos. No tardes más Señor.
ya nuestras fuerzas se están
acabando, y Satanás está
minando tu iglesia.
Señor
verdad que ya vienes, las
señales del cual tú nos
hablas las vemos ya; de a
higuera que nos anuncia
lii venida, brotando están
sus ramas: sí. sé que ya
vienes, convencido estoy
de ello, tu Palabra lo
dice, las estrellas me lo
están contando. Ven Señor,
te estoy esperando. mi
vida entera he consagrado
a ti. no me importa lo que
diga aquella voz; yo sé
que tú vienes, mi corazón
también lo siente. tu
pueblo así lo proclama:
ven Señor. estoy listo
para darte la bienvenida,
ya mis brazos se levantan
hacia lo alto, solo espero
tu manifestación gloriosa
en los cielos. para clamar
al unísono con todos tus
hijos: ‘He aquí éste
es nuestro Dios, le hemos
esperado y
nos
salvará: este es Jehová
a quien hemos esperado,
nos gozaremos alegraremos
en su salvación”. Amén.
30-04-90
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