|
A ti autor de mi
vida,
no tengo más que
ofrecerte,
que mi corazón
puro y sincero,
aunque fútil,
pero con amor.
En esta fresca
mañana,
con el cielo
despejado y
claro,
elevo hacía ti
mi petición,
implorándote
hoy, tu
bendición.
El deseo más
grande que
tengo,
Señor mío, es
que mores,
en el corazón de
tus hijos,
brindándoles tu
amor celestial.
Gracias te doy a
ti Padre,
por lo que soy y
seré siempre,
porque gracias a
ti soy lo que
soy,
y mi vida
dedicaré a tu
labor.
Con tu ayuda,
guiaré
victorias,
alcanzaré nuevos
triunfos,
conquistaré
nuevos laureles,
mas sin todo
será efímero,
Señor.
***
Edgar Huamán J.
|